José Bahena, encuentra una familia en NPH

José tras la pérdida de sus padres, encuentra el cariño de una familia al llegar a NPH.
Febrero 13, 2015 - México

José en su niñez
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José fue uno de los primeros niños en llegar a NPH, llegó en 1955. Nació en 1943 en una familia campesina, tenía 2 meses de edad cuando murió su mamá y siete años después murió su papá. José y sus 5 hermanos vivieron con unos tíos y luego con otros, tiempos muy difíciles en los que pasaron hambre y no tuvieron acceso a la educación. La pequeña escuela del pueblo casi siempre estaba cerrada por falta de maestro. A sus 12 años, José no había terminado ni el primer año de primaria.

“Cuando llegué a NPH, el Padre Wasson me inspiró mucha confianza, me hizo sentir que esa era mi casa y que iba a estar bien con los demás niños; siempre nos sentimos aceptados y amados. Al fin yo sentía que pertenecía a un lugar, que el Padre Wasson era el padre que había perdido y eso me hacía sentir bien”, dice José.

“Su filosofía se basaba en considerar a todos con los mismos derechos y obligaciones. Que todos los niños tenían un cúmulo de posibilidades en la vida y sólo faltaba proveer las condiciones adecuadas para su desarrollo. Es la misma filosofía que aplico en mi vida y en familia. NPH me dio estabilidad material, emocional, espiritual y social, condiciones que me han servido durante mi vida fuera de NPH y hasta la fecha”, agrega.

José terminó la normal en la Escuela Cristobal Colón de la Cd. de México, dio su año de servicio a NPH dando clases a 4° de primaria cuando los niños vivían en la Ex-Hacienda de Acolman en el Edo. de México. Mientras estudiaba su carrera universitaria en las mañanas, en las tardes se encargaba de la casa en la que vivían de 50 a 60 muchachos que estudiaban secundaria y normal en la Cd. de México.

En 1972 José se graduó como Ing. en Comunicaciones y Electrónica en el IPN. Trabajó más de 22 años en un banco y posteriormente en una empresa de telefonía. Actualmente está pensionado del Seguro Social y trabaja por su cuenta en redes y servicios inalámbricos. Tiene 35 años de casado con Marta Elena Cordero A. y tienen dos hijos.

“A mis 70 años, cada vez me convenzo más de que fui muy afortunado, al igual que todos los niños que durante 60 años han llegado y siguen llegando a NPH. Siempre estaré orgulloso de pertenecer a NPH y agradecido con el Padre Wasson, por su legado que permanecerá en nuestras vidas en la medida en que lo sepamos infundir en nuestros hijos y en el medio en que nos desenvolvemos.

Aprovecho también para extender mi más sincero agradecimiento a los bienhechores y voluntarios por su invaluable ayuda que transformó mi vida”, concluye José.

Bruni Caro   
Donantes y Padrinos

 

 

 

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