Hace 10 años era solo un sueño, hoy es una realidad

Nuestra terapeuta del habla voluntaria Sara comparte su experiencia en NPH Perú.
Marzo 20, 2018 - Perú

Sara, nuestra terapeuta de lenguaje en NPH Perú.
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Se dice que cuando realmente quieres algo, todo el universo conspira para que suceda. Así ocurrió con Sara, pues uno de sus más preciados sueños se hizo realidad, el cual ha marcado su vida tras dejar Alemania e iniciar su aventura como voluntaria al brindar su apoyo como terapeuta de lenguaje en NPH Perú. He aquí su testimonio:

"Hace 10 años, ya pensaba en pasar un año en un orfanato de Sudamérica. Quería compartir el amor de Dios y predicar la esperanza que recibes al creer. Pero mis planes no funcionaron bien.

Así que hice un año de trabajo social en Alemania, terminé mis estudios como terapeuta de lenguaje y trabajé durante 5 años. De vez en cuando, seguía con la idea de dejar Alemania, pero nunca lo hice. Fue en el 2016, que una vez más navegaba en el sitio web de NPH y decidí postular como voluntaria, poco antes de la fecha límite, sin saber si realmente quería hacerlo. Poco después, recibí una invitación para pasar un fin de semana de orientación y me gustó mucho compartir mi tiempo con los antiguos voluntarios y el personal actual de la oficina de NPH Alemania.

El concepto de NPH, de tratar de ser como una familia para los niños, unir a los hermanos, darles la oportunidad de estudiar y terminar la universidad, fue importante para mí.

Paso a paso, Dios me preparó para renunciar a mi zona de confort: mi trabajo, mi departamento, mi entorno. Sorprendentemente, obtuve más de una oferta, así que tuve que decidir si realmente iría y a dónde... ¡en tan solo una semana! Finalmente elegí Perú, una de las razones también fue porque está cerca del mar, y me encanta. Es así que dejé Alemania en enero del 2017 para trabajar aquí como terapeuta de lenguaje.

Un día en NPH Perú nunca es como esperas desde muy temprano en la mañana, a veces los planes cambian de momento a otro. Pero normalmente comienzo a las 8 a.m. preparando mis terapias y trabajando con los niños. La mayoría de veces trabajo con tres o cuatro de ellos, uno tras otro vienen a sus sesiones. Después, tengo un pequeño descanso antes del almuerzo. Este es un buen momento para comunicarme con mi familia en casa y mis amigos, debido a la diferencia horaria. Por la tarde, otros 4 niños tienen sus terapias y termino mi día de trabajo realizando sus reportes y documentación. Trabajar con los niños en terapia es un poco diferente al trabajo en casa. Todos ellos están muy emocionados y preguntan casi todos los días cuándo será su próxima sesión. Confieso que me tomó un tiempo sentirme cómoda haciendo mis terapias en español, pero ahora me gusta mucho y lo disfruto.

Después de mi día de trabajo, ceno con las chicas de la Casa Guadalupe, ellas tienen entre 10 a 17 años. A veces, después de cenar, tengo tiempo para ayudarlas con sus tareas de inglés, ver una película o jugar. Ese es también un buen momento para construir relaciones, hablar sobre cosas importantes de chicas, dar consejos y así demostrarles que alguien se preocupa por ellas y las aman. Un día así es realmente agotador, y al finalizar el día solo deseo dormir. Si bien termino muy cansada, también es algo que me hace feliz.

Los sábados y domingos no hay terapias; pero cada segundo fin de semana también comparto mi tiempo con los niños.

NPH ha cambiado mi vida porque el tiempo que pasé aquí me hizo ver con una perspectiva diferente mi país y mi vida en general. Pasar tiempo con los niños a veces es cansado, ¡pero la mayoría de las veces recibo más amor de lo que les doy! NPH Perú se convirtió en mi hogar por un año, y ahora por 4 meses más, y estoy agradecida a Dios porque ¡finalmente viví mi sueño!

¡Nunca olvidaré a estos niños ni esta experiencia en mi vida!"

Cindy Supanta   
Oficial de Comunicaciones

 

 

 

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