"La decisión que cambió mi vida"

Marion, nuestra terapeuta de aprendizaje de Alemania, reflexiona sobre su decisión de unirse a la familia de NPH.
Mayo 9, 2018 - Perú

Marion, nuestra terapeuta de aprendizaje.
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A veces no solo basta con un deseo. Una decisión lo puede cambiar todo, ya que determina si afectará a los demás de manera positiva o negativa. Eso lo sabe Marion Nobst, voluntaria que llegó de Alemania para apoyar en la casa de NPH Perú como terapeuta de aprendizaje. He aquí su testimonio:

“A principios del 2016, decidí buscar un nuevo desafío en mi vida. Mientras me encontraba con la duda de seguir un estudio u otro trabajo, casualmente encontré la página web de la oficina de NPH Alemania, o de alguna manera la web me encontró a mí. Desde el primer momento que entré en ella, lo supe: ¡Esto es lo que realmente quería hacer! Sin pensarlo dos veces, envié mi solicitud. A los días, recibí una grata respuesta: ¡me dieron la oportunidad de trabajar y vivir en Perú! Entonces, decidí dejar mi trabajo, empaqué mis cosas, tomé un vuelo y vine a este país. Y la verdad, creo que no pude haber tomado una mejor decisión en mi vida.

Desde febrero del 2017, trabajo como voluntaria para NPH-Perú. Inicialmente solo apoyaba como profesora brindando terapias, siempre con uno o dos niños. A inicios de este año, mi horario cambió, pues ahora trabajo por las mañanas con las terapias, preparando las sesiones. A la vez, también soy responsable de las visitas que llegan a nuestra casa y debo hacer las coordinaciones durante el día. Luego, por la tarde, hay tiempo para dos o tres terapias más.

Después de un breve descanso, mi tarde consiste en ayudar a las tías de la casa San Antonio, donde se encuentran los niños entre 7 y 12 años. Luego de almorzar, con estos 13 niños, los ayudo a hacer sus tareas y con algunos leo diariamente diez minutos. Luego hay tiempo para jugar o ver televisión antes de la cena. Después los ayudo a acostarse deseándoles buenas noches. Ese es un momento muy especial para mí y para los niños, porque casi todos tienen que decirme o preguntarme algo antes de ir a dormir. ¡Son muy curiosos!

Muchas veces en NPH, el día no es lo que esperabas pues las cosas cambian rápidamente y tienes que ser muy espontáneo, pero me gusta. NPH es como vivir juntos en una gran familia y compartir momentos felices, divertidos, locos y también tristes. Para mí, NPH también significa brindar a los niños un hogar seguro, con personas que los cuidan y les dan todas las cosas básicas que necesitan, y a veces, por supuesto, un poco más.

Todos los días cuando estoy en camino a la terapia, recibo un fuerte abrazo de los niños. Me gusta verlos crecer y aprender cosas nuevas en la escuela o incluso en su tiempo libre. Me gusta cuando los niños más grandes pasan por mi terapia contándome algo nuevo.

Aún estoy muy feliz de haber tomado la decisión de venir a Perú y trabajar como voluntaria para NPH. Todos los días siempre hay un momento que me hace sonreír y me hace saber por qué es bueno estar aquí.

Este año aprendí a apreciar más que nunca que las cosas pequeñas de la vida son las más importantes. Y si quieres cambiarlas, lo debes hacer en pequeños pasos o 'poco a poco', como decimos aquí en Perú.”

Cindy Supanta   
Oficial de Comunicaciones

 

 

 

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